Geopatias

¿Qué es la Geobiología?

La geobiología estudia la influencia de los diferentes elementos del entorno natural sobre la vida y la salud de los seres vivos. Combina conocimientos de geología, biología, medicina y otras ciencias para comprender cómo los factores geológicos, como las radiaciones naturales, los campos magnéticos, las corrientes de agua subterránea y otras características del terreno, afectan a los organismos vivos.

La geobiología trata especialmente de todo aquello que puede afectar a la salud o al bienestar de las personas en su entorno y, más concretamente, en su hábitat. Su nombre se debe a la unión de los vocablos Geo (Tierra) y Bio (Vida). Por eso, también es conocida como la ciencia del hábitat.

Desde hace siglos el hombre ha sido capaz de entender la influencia del magnetismo de la Tierra en nuestra salud, detectar zonas geopáticas y decidir cuál es el sitio más sano para vivir. Ha sido consciente de las radiaciones naturales que emanan del terreno y de sus efectos en la salud, y ha podido detectarlas por métodos de biosensibilidad.

En Hábitat Sano  recogemos todos estos conocimientos ancestrales, los integramos con el saber científico actual y los materializamos en protocolos concretos para abordar la influencia que ejerce en nosotros el entorno e identificar los factores y parámetros que son peligrosos para la salud.

Determinamos la mejor ubicación de una persona en su hábitat (vivienda u oficina) y así evitar situarla en áreas de influencia dañina que pudieran provocar efectos nocivos en la salud.

En la tierra existen distintos tipos de radiaciones que son perjudiciales para la salud. Las geopatías son aquellos lugares donde existe una mayor concentración de radiaciones naturales que son perjudiciales para la salud si se tiene una exposición prologada.

¿Qué tipos de Geopatías existen?

GEO = TIERRA y PATHOS = ENFERMEDAD, cuando hablamos de GEOPATIAS nos estamos refiriendo enfermedades producidas por la energía de la tierra que altera nuestro Sistema Inmune y nos altera el ritmo circadiano del sueño.

Aguas subterráneas

El movimiento de agua y el roce con el subsuelo genera un campo electromagnético continuo y muy sutil. Es decir, producen corrientes eléctricas que se mueven en el mismo sentido que el agua.

Algunos estudios demuestran que las corrientes de aguas subterráneas son el tipo de contaminación electromagnética más nociva que existe. Dormir encima de una corriente de agua es mucho peor que tener cerca una torre de alta tensión.  Los iones positivos que se desprenden al rozar el agua con la tierra afectan a la correcta funcionalidad de la glándula pineal. Esta es la encargada de mantener la estabilidad mental y regular el sueño ya que segrega una hormona llamada Melatonina que dejamos de producir de forma natural con la presencia de estos campos eléctricos.

Fallas geológicas

La corteza terrestre está en continuo movimiento por efecto de las fuerzas sísmicas y tectónicas. Estas fuerzas producen fallas, fisuras, grietas, diaclasas… Son discontinuaciones o fracturas en las rocas del subsuelo, y estas alteraciones pueden estar presentes en cualquier lugar bajo el terreno en el que vivimos.

Cuando esto ocurre, las partes del terreno que se han fracturado ponen en contacto superficies de naturalezas diferentes; a menudo forman incluso cavidades subterráneas. En la vertical de estos fenómenos emanan, por la ley de mínima resistencia, todo un conjunto de energías procedentes del subsuelo, fuertes radiaciones gamma e incluso gases radiactivos. Esto tiene efectos ionizantes en la atmósfera de la superficie, y también influye en el campo magnético de nuestro entorno, provocando variaciones de distinta magnitud.

Radioactividad y gas radón

La radiactividad natural se convierte en un riesgo para nuestra salud cuando aumenta hasta un grado que nuestro organismo no está preparado para asimilar. Con frecuencia, se registran altos niveles de radiactividad en nuestro entorno cotidiano debido a la composición mineral del subsuelo en zonas localizadas.

El uranio emite gas radón, que está clasificado oficialmente por la Organización Mundial de la Salud como la segunda causa de cáncer de pulmón en el mundo. El resultado es que nuestro hogar o nuestra oficina pueden registrar altos niveles de radiactividad natural y de gas radón sin que seamos conscientes de ello, puesto que el gas radón es inodoro, insípido e invisible. Una alta concentración de gas radón en el aire que respiramos satura nuestros pulmones de elementos radiactivos cancerígenos.

Síntomas al estar expuestos a Radiaciones Naturales:

Levantarse cansado

Insomnio

Hiperactividad

Hipersensibilidad

Dolor de cabeza

No descansar bien

Nerviosismo

Bruxismo

Incontinencia urinaria

Temblores y sudores

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