Corrientes de agua subterránea

 

Cuando el agua se evapora, precipita en forma de lluvia o nieve, a través de la infiltración penetra en el suelo, etc. Una vez infiltrada, una parte es aprovechada por la naturaleza y los seres vivos, mientras que la otra parte fluye bajo tierra.

El líquido infiltrado puede estar estanco o en movimiento. Rellena cavidades y ocupa los poros y grietas del suelo. Las corrientes de agua son producidas por su movimiento, ya sea a través de las fisuras de los suelos cársticos o fluyendo a través de materiales permeables como arena y grava.

¿Cómo nos afectan las corrientes de agua subterráneas?

El movimiento profundo del fluido aumenta la conductividad eléctrica de la Tierra. A su vez, la fricción con su entorno puede generar un campo electromagnético.

La mayor conductividad del líquido también puede atraer la radiactividad terrestre natural, como los rayos gamma, y alterar el potencial eléctrico. Otra característica de la presencia de corrientes de agua subterránea es la ionización positiva de la polaridad del aire.

Todas estas consecuencias pueden medirse en la vertical del lugar por donde fluye mediante dispositivos técnicos objetivos.

Influencia de las corrientes de agua sobre las personas:

La sensibilidad de cada persona es muy diferente. Los trastornos más comunes en las personas que pasan largos periodos de tiempo sobre agua en el subsuelo son el insomnio, el cansacio, el dolor de cabeza o el nerviosismo. En general el cuerpo se debilita y el proceso de recuperación de enfermedades también se resiente.

El mayor investigador de los efectos de la ionización positiva del aire, como la producida por el movimiento subterráneo del fluido, es el profesor emérito Dr. Albert Paul Krueger de la Universidad de California. El profesor indicaba que la ionización positiva del aire aumenta la producción de serotonina, alterándose el estado de ánimo, la ansiedad, el agotamiento y la felicidad. A largo plazo se podían inducir insomnio, depresión, agotamiento psicofísico y dolencias respiratorias.

En general, la recuperación suele comenzar al poco tiempo de abandonar los espacios ubicados encima de venas de agua subterránea. Otras veces, se inicia al cabo de algunas semanas o meses.

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